lunes, 7 de enero de 2008

RAMONES - Ramones (1976)



Pese a ser un disco y un grupo del que se ha dicho tanto, me resulta muy dificil muy difícil hacer este comentario. Este disco tiene una producción ciertamente mejorable, tecnicamente es paupérrimo, los riffs son insultantemente básicos y las melodías son de lo más típicas... sin negar esto, coincidiréis en lo complicado que puede ser explicar como yo, un tipo de gustos refinados en lo que a rock se refiere, disfruta esto.

No soy muy aficionado al llamado punk rock, pero como en todo, siempre puede uno encontrar excepciones, y normalmente suele haber algo que justifique tal excepción. Lo que tienen estos tíos que me hace preferirlos por encima de otros grupos punk es su alma sesentera. Sí, amigos, y es que esta panda de tíos con pintas de yonkis y delincuentes no ocultan su pasión por aquella música ya pasada de moda, el pop de los años sesenta, especialmente los Beach Boys. ¡Y qué melodías! No son nada originales, cierto, y al principio suenan algo genéricas, se confunden unas con otras, a veces parece faltarles gancho, pero entonces llega un momento en el que todo eso se esfuma, todas las melodías pasan a ser divertidísimas, pegadizas, y lo más importante, emocionantes.

Emocionantes porque te hacen sentir verdadera alegría, porque te hacen revivir grandes momentos, porque consiguen pintar imágenes en tu cabeza, de playas, de fiestas, de chicas, imágenes estereotipadas, claro está, pero que de alguna manera consiguen que te identifiques con ellas. Y en definitiva, porque te hacen sentir el rock and roll de manera más sinecera que casi cualquier otro grupo.

Sería absurdo comentarlo canción por canción, pero inevitablemente hay algunas que meren sus propias palabras. "Blitzkrieg bop", por ser todo un himno generacional y sus "Hey ho! Let's go!" uno de los gritos de guerra más célebres del rock. "Judy is a punk" por tener la melodía más irresistible del disco. Canciones divertidas y llenas de humor como la gore "Chain saw" o la burla a las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, "Havana affair". O la balada pop "I wanna be your boyfriend". Y como una de mis debilidades debo mencionar "Let's dance", versión de una canción de Chris Montez de principios de los 60, a la que los Ramones dotan de una importante dosis de energía extra, mejorando bastante un tema algo discreto.

Pero esto no habiá hecho más que empezar. Aún estaban por venir otros grandes discos como "Leave home" o el brutal directo "It's alive", nuevos himnos como "Pet sematary", tiempos de decadencia, cambios de formación, y demás vaivenes que poco a poco forjaban la leyenda de los Ramones, que con el paso del tiempo se acabaron convirtiendo en uno de los grupos más reivindicados y queridos, emblema tanto de modernos se las dan de cool como de verdaderos amantes y conocedores del rock. De gente que se rompe la cabeza tratando de explicar la grandiosidad de este disco desde un punto de vista intelectual como de gente que sin aspirar a entender nada de música, vibra cada vez que los escucha. Y la verdad es que algo debe tener este disco para, siendo como es, haber dado tanto que hablar durante tantos años.

viernes, 4 de enero de 2008

SUPERTRAMP - Crisis? What Crisis? (1975)


Tras varios años luchando por alcanzar el estrellato, Supertramp consiguieron en 1974 su primer gran triunfo con esa obra maestra que fue “Crime Of The Century”, el disco donde hallaron su sonido personal condensando todas sus influencias: un poco de pop, otro poco de rock sinfónico, algún toque de blues o jazz, sus omnipresentes solos de saxofon, etc. El tremendo éxito que tuvo su nuevo disco les cogió a todos totalmente desprevenidos (sus anteriores obras no vendieron demasiado bien), de modo que entre la extensa gira y las presiones de la discográfica no pudieron dedicar demasiado tiempo a su siguiente obra, que salió a la luz para aprovechar su reciente éxito y que además estaba formada casi íntegramente por descartes de su anterior disco.
Así fue como vió la luz el “Crisis? What Crisis?”, como un disco de temas descartados que además el grupo no pudo retocar tanto como les hubiera gustado (siempre fueron unos perfeccionistas en lo que a producción y sonido se refiere, de hecho creo que el “Crime Of The Century” es un perfecto ejemplo de disco intachablemente producido).

Musicalmente hablando yo noto una enorme diferencia entre la cara A y la cara B del disco. La cara A me parece simple y llanamente a la altura de su anterior obra maestra, si todo el disco siguiera ese nivel me parecería otra de las obras cumbre de Supertramp, pero la segunda mitad me parece que, sin ser mala, baja el nivel haciendo que el disco se quede en muy bueno a secas.
Como de costumbre, los temas están todos firmados a nombre de los dos líderes y cantantes del grupo: Rick Davies (de tradición jazzística, serio, de voz grave y excelente pianista) y Roger Hodgson (de tradición popera, espiritual y hippioso, con su famoso timbre de voz exageradamente agudo, encargado de teclados y de guitarras en los temas en que éstas aparecen). A la práctica en realidad componían separados puesto que a estas alturas ya se llevaban bastante mal y, salvo un tema, las canciones son obra de quien las canta.

El disco abre con un breve tema introductorio acústico de Roger llamado “Easy Does It”, una simple y pegadiza melodía que empieza silbando alegremente. Unida a ésta aparece un precioso tema llamado “Sister Moonshine” (que es un claro precedente del posterior y más famoso “Give A Little Bit”), una canción alegre y vitalista con ese toque tan especial y encantador que tienen muchos temas de Roger (y créanme, es imposible escucharla en directo sin esbozar una estúpida sonrisa de felicidad).
El primer tema de Rick es un pequeño clásico de Supertramp, “Ain’t Nobody But Me”, muy en su estilo: un inicio más rockero y con cierta base bluesera para acabar en un pegadizo estribillo mucho más popero y un excelente solo de saxofon.
A estos temas más alegres les seguirá el que es para mí el momento cumbre del disco y uno de mis temas más predilectos de Supertramp (aunque no lo crean, eso en mí es decir mucho): “A Soapbox Opera”, una misteriosa y triste balada a piano de Roger Hodgson. El mejor ejemplo en el disco de a lo que me refiero cuando digo que eran unos perfeccionistas buscando el sonido ideal para cada tema puliendo todos los detalles (y eso que esto es un disco acabado deprisa y corriendo): las extrañas voces del inicio, el pequeño solo de armónica y, sobre todo, los magníficos arreglos de violín que le dan al tema un clímax final escalofriante que aún me pone los pelos de punta. Todo eso acompañado de una de las mejores interpretaciones vocales de Roger. Descomunal.
Y para cerrar la cara A, otro temas más míticos de Rick: “Another Man’s Woman”, una canción de ritmo más acelerado donde nuestro amigo Davies se luce como pianista acompañado excelentemente por Roger a la guitarra eléctrica. Cabe decir que me gustan más las versiones en vivo donde Rick adquiere el protagonismo absoluto de la canción luciéndose más aún si cabe con el piano y llegando a alargar la canción hasta 10 minutos.

La cara B como dije antes no tiene malos temas pero me entusiasma menos. Así como la primera mitad del disco me cuesta creer que sean simples temas rechazados, aquí ya empiezo a notar un poco más que los temas no están tan acabados como era habitual en ellos. “Lady” es el clásico tema popero pegadizo de Roger, que tiene muy buenos teclados pero para mí no llega a redondearlo. “Poor Boy” es un tema muy Davies que tiene una excelente ambientación a lo años 20-30 pero con una melodía a la que le echo en falta algo. Así mismo, “Just A Normal Day” es una buena balada escrita e interpretada por los dos que de nuevo me parece que está algo vacía (podrían haber hecho maravillas si la hubieran retocado). El disco remonta hacia el final con “The Meaning”, un tema acústico de Roger con cierto toque místico donde hace una interpretación vocal soberbia y que tiene en mi opinión una de las mejores melodías del disco, un tema injustamente olvidado. Y para cerrar un pequeño clásico de Supertramp, otra balada de Roger, “Two Of Us”, que contiene otra de las mejores melodías que jamás compuso este hombre aunque de nuevo la prefiero en vivo interpretada con la guitarra y no con el órgano (la versión del directo “Paris” me parece uno de los momentos más mágicos y especiales que he oído).

Comercialmente “Crisis? What Crisis?” vendió bien y gustó a los fans, aunque ni se pudo comparar con el éxito que tuvo “Crime Of The Century”. Insatisfechos con el resultado, después de la correspondiente gira la banda se aplicó a fondo en su siguiente obra y parieron otra obra maestra y uno de mis discos favoritos de todos los tiempos: “Even In The Quietest Moments”. Y es que lo único que realmente se le puede achacar a “Crisis? What Crisis?” es tener la mala suerte de estar entre dos obras colosales.

domingo, 30 de diciembre de 2007

LED ZEPPELIN - Houses of the holy (1973)



Tras cuatro discos a cada cual mejor Led Zeppelin se negaban a acomodarse. Y si ya es algo emocionante descubrir a Led Zeppelin algunas décadas después, no quiero imaginar lo que sería ser fan suyo durante aquellos años, descubrirlos disco a disco, cuando cada entrega de su música era una sorpresa. Su primer disco era blues rock endurecido, estilo que evolucionó hacia el hard rock de su segundo disco. En "III" se inclinaron por experimentar, principalmente con sonidos más acústicos, y su cuarta entrega fue su disco más recargado, épico y pretencioso. La principal diferencia es que cada uno de esos cuatro discos tiene una clara identidad definida por si misma, mientras que este "Houses of the holy" es ya algo más difuso, se acerca más al concepto de simple colección de canciones. Si en "III" los experimentos solían seguir una senda más o menos definida, aquí Led Zeppelin se atreven con cualquier cosa que se les ocurra, tanto en estilos como en sonidos. Quizá por eso suena algo desparejo como obra, pero nada grave a lo que uno no pueda acostumbrarse.

"The song remains the same" abre de manera brutal. No deja de ser un tema para el lucimiento de Page, aunque las partes cantadas por Plant son muy buenas. Está infestado de riffs y solos a cada cual mejor, y aunque se aleja algo del sonido de Led Zeppelin se les sigue reconociendo perfectamente. La que ya se desmarca de cualquier cosa que hayan hecho es "The rain song", una balada acústica donde Jones toca el piano y el melotrón. Al principio es algo sosa. La melodía demasiado difusa, y da la sensación de buscar la atmósfera por la atmósfera, relegando la composición a un segundo plano, pero con el tiempo uno puede empezar a captar su impresionante melancolía y carga emotiva, así como la personal interpretación vocal de Plant. Belleza en estado puro. Para terminar el trío de obras maestras que dan comienzo al disco está "Over the hills and far away", un tema duro pero bastante poppie donde de nuevo Page demuestra ser el maestro. Es algo simplemente excelso la manera en la que pasa de la introducción acústica al tema rockero principal.

Desgraciadamente "The crunge" empaña bastante el resultado del disco. Es un experimento funk que no suena mal, pero como composición es bastante vacía y el resultado final, pues francamente es una tontería. Puedo disfrutarla según el día, pero francamente no tiene lugar en un disco como este. "Dancing days" es un tema en una onda más clásica de Led Zeppelin, que no es gran cosa comparado con lo que podemos encontrar en anteriores discos, pero no está nada mal, principalmente gracias al hipnotizante riff. El tema de la discordia es "D'yer mak'er". O quizá no debería decir discordia, porque gran parte de los fans lo odian. A mí por el contrario me encanta, me parece genial. Es, ni más ni menos, un tema reggae. Pero no pasado por el filtro de Led Zeppelin ni nada de eso, es reggae, a secas. A mi no me disgusta nada el reggae, aunque apenas haya escuchado, y me veo capaz de decir que esto es una gran canción en su estilo. Incluso sus detractores suelen coincidir en algo, y es que la batería de Bonham suena brutal, y estoy de acuerdo.

Llega el mejor tema del disco, "No quarter". De dificil catalogación, yo me atrevería de decir que es un tema con reminiscencias del rock sinfónico. El riff es, como solían ser los de Page, maravilloso, pero aquí ya no suena potente, ni agresivo, sino sutil, misterioso, envolvente... Jones con su piano eléctrico da una atmósfera increíble, sobre todo en la parte central del tema, y la forma delicada de cantar de Plant está entre sus mejores momentos como vocalista. Después de "Stairway to heaven" me parece el mejor tema de Led Zeppelin. Para cerrar tenemos "The ocean", muy buen tema, más típico dentro del estilo de la banda y con un bizarro momento en el que los cuatro componentes cantan a capella.

¿Obra maestra? Mmmm, pues no sé. No es tan redondo como los discos anteriores. Pero cuatro temas, que por duración son más de la mitad del disco, son absolutamente magistrales, de lo mejor del rock, y el resto en su mayor parte vale mucho la pena. ¿Qué importa si estrictcamente es una obra maestra o no? Es un disco de imprescindible escucha.


martes, 25 de diciembre de 2007

THE ABSTRACT TRUTH - Silver Trees (1970)



Dudo que conozcas este grupo a no ser que seas un verdadero freak del psych/prog/hard/blues 70's underground, o lo que ultimamente viene a ser lo mismo, que te patees blogs y blogs de descarga directa buscando la enésima joya perdida. O puede que no lo seas, pero como yo, un día te topaste con ellos por casualidad en alguna página, o en el Soulseek y te llamaron la atención. O quien sabe, quizá eras fan suyo y compraste sus discos cuando salieron. The Abstract Truth se funda en 1969 en Durban, Sudáfrica, y como todo sudafricano que por aquella época pudiera permitirse grabar un disco, eran blancos, rubios y con apellidos holandeses. Su carrera discográfica fue breve, dejando tan sólo un par de discos de estudio, ambos de 1970. Tras "Totum", un disco en el que podíamos encontrar algunas versiones, de Willie Dixon o Simon & Garfunkel por ejemplo, vino "Silver trees", ya repleto de temas originales.

Pero, ¿a qué suenan? Principalmente los clasificaría como psicodelia, pero al contrario que otros grupos del estilo, esto no es un disco lleno de bestiales guitarras fuzz, voces gritonas y baterías delirantes, sino que prefieren acercarse al estilo de manera más sutil, con guitarras poco distorsionadas en la mayor parte del tiempo que dejan sobresalir muy bien al bajo, con organos hammond dominando el sonido y con abundantes toques de flautas y saxofones (quizá el punto más sorprendente de The Abstract Truth). Quizá en algunos momentos se aproximan al rock progresivo, pero en general no es música de extramada complejidad. Digamos que es un disco bastante ligero, accesible para no iniciados en este tipo de sonidos, que se desliza por los oídos con increíble suavidad y deja ganas de más (quizá en parte porque dura 35 minutos).

Tomando como ejemplo el tema "In a space", una canción instrumental, psicodélica y con improvisaciones, que se aleja de los pesadillescos pasajes de los que era capaz Syd Barrett, dando lugar a algo muy placentero, con un delicioso riff de saxofón, que no incomodaría para nada poner en voz alta delante de cualquier persona. Algo similar ocurre con "Pollution", el tema que abre el disco, cargado de melodías amables, bonitos solos de flauta y un alegre final de saxofones que pone de buen humor a cualquiera. O "Moving away", donde encontramos deliciosas melodías pop acompañadas de clavicordio que muchos grandes grupos consagrados querrían para sí mismos.

También hay cabida a momentos más blues, siempre sin perder el toque ácido tan personal del disco, como "Two" o "Blue Wednesday speaks", o temas más poppies, como "Original man", donde nos viene a la mente irremediablemente el nombre de Jethro Tull. La pieza más ambiciosa del disco es la propia "Silver trees". Suena más oscura y seria que el resto del disco, también es la más larga (unos 8 minutos) y tiene un largo pasaje central cargado de improvisaciones que seguro harán las delicias de todo amante del género.

Eso sí, no busquéis el disco en las tiendas. Si no me equivoco, por aquí es imposible de encontrar. Pero como soy muy bueno, si alguien está interesado en oírlo que me lo haga saber y ya me encargaré yo de ellos. Que a fin de cuentas, esto me gusta escribirlo para que la gente lo lea.

Por cierto, que existe otro grupo llamado igual, pero no tiene nada que ver.

sábado, 22 de diciembre de 2007

SPARKS - Kimono my house (1974)



Bien, hay dos cosas que hay que nombrar ineludiblemente cuando se habla de Sparks. La primera, que son un grupo muy pomposo que con toda seguridad influyó sobre Queen. La otra es el bigote a lo Hitler (¿por qué nadie lo llamaba bigote "a lo Chaplin", por ejemplo?) de su teclista y compositor Ron Mael. Estadounidenses, viajaron a Inglaterra debido al poco éxito que tuvieron en sus inicios para probar mejor suerte. Lo que empezó siendo como una banda totalmente construída, acabó reduciéndose a los hermanos Mael, el ya mencionado Ron, y Russell cantante guaperas al clásico estilo del glam rock.

La música de este disco se mueve principalmente dentro del pop rock, aunque no es para nada pop ordinario. Las melodías son extrañas y retorcidas, pero al mismo tiempo muy pegadizas. La voz de Russell es buenísima, aunque no apta para todo el mundo, pues no deja de utilizar un peculiar falsete bastante exagerado. Por último, el sonido general del disco es bastante agobiante, sin estar lleno de arreglos ni nada de eso, consigue una brutal sensación de acaramelamiento extremo que a algunos puede resultar cansino. A mi no.

El disco abre con el clásico de Sparks por excelencia, "This town ain't big enough for the both of us", y pese a ser el temás de mayor éxito del grupo, es uno de los más bizarros del disco, pues es donde la descripción dada anteriormente es llevada a niveles extremos. El tema se basa en una melodía vocal que se repite una y otra vez, y que con un par de escuchas llega a hacerse pegadiza, a pesar de ser extremadamente absurda y sin ningún ánimo de entrar en sutilezas. Sea como sea, la cosa va bien y el tema es maravilloso. Comparado con esa, "Amateur hour" es más corriente, y entra mejor, y también es recordada como uno de los clásicos de este disco. El estribillo es de lo más pegajoso que hay en este disco, y ya es decir. "Falling in love with myself again" es un tema que adelanta bastante lo que serían los Queen de la etapa de "A night at the Opera", tratándose de una especie de vals interpretado en clave de rock. Si me dicen que Mercury no escuchó esta canción antes de componer su "The millionaire waltz", pues no me lo creo, oigan. "Here in heaven" es mi favorita del disco, a pesar de que en un principio parece menos deslumbrante que las anteriores. La melodía tiene cierto toque oscuro delicioso y está acompañada de un tétrico órgano en un acertadísimo segundo plano. La letra de este tema me encanta, y es que otro punto bueno que tiene este disco es que si bien las letras son bastante intrascendentes, al mismo tiempo son muy ingeniosas. Trasta sobre un Romeo que maldice a su Julieta, pues ambos acordaron suicidarse juntos, pero ella le dijo que fuera él primero, y a última hora se echa atrás. Y como dice la letra, "Aquí en el cielo, estoy sin ti, es un infierno saber que tu salud te mantendrá lejos de aquí por muchos muchos años". Otra que destaca por su letra es "Thank god it's not Christmas", la historia de un hombre que se pasa todo el día dándose a la mala vida, y que odia el día de Navidad pues tiene que quedarse en casa y hacer caso a su mujer en lugar de salir de bares. Ese tema además es muy animado y su música tiene verdadero espíritu Navidad, lo que lo convierte en mi canción rockera navideña favorita, si es que se puede considerar así.

"Hasta mañana, monsieur", aparte de permitirnos oír a Russell pronunciar la ñ de manera bastante divertida, es otro de los puntos altos del disco, a pesar de estar entre lo más corriente del mismo. "Talent is an asset", "Complaints" y "In my family", las tres siguientes, me parecen bastante menos interesantes que las séis anteriores, aunque todos tienen algo que destacar, ya sea el riff de campanitas de la primera, la melodía misteriosa de la segunda o los ridículos a la par que maravillosos agudos de la tercera. Por suerte el cierre de disco es bastante mejor, "Equator". Es un tema algo más relajado que la media del disco, algo lento con aires de música de cabaret. El tema de por sí es muy bueno, pero el final es tan delirante qu hay que oírlo para creerlo. O lo amas o lo odias. Yo, creo que no hace falta decir de que lado estoy. En ediciones recientes se le han añadido dos bonus tracks, además. "Barbecutie", que tiene un riff de bajo brutal, y "Lost and found". Hacen perder algo de impacto a "Equator" como final de disco, pero ciertamente son temas dignos de figurar en el disco desde principio.

Pues más o menos esto es lo que hay. Un disco divertido, extravagante, excesivo y no apto para diabéticos, pero excelente se mire por donde se mire.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Pausa

Debido a la falta de tiempo por parte del staff del blog, es posible que en las próximas dos semanas no aparezca ninguna actualización.

Indico esto para que no de la sensación de que el blog está abandonado, a pesar del decrecimiento en el ritmo de publicación.

Saludos

domingo, 2 de diciembre de 2007

BANCO DEL MUTUO SOCCORSO - Io sono nato libero (1973)



Menudo impacto me produjo este disco cuando lo descubrí... impacto que se desvaneció considerablemente cuando descubrí los dos discos anteriores de este grupo, que me cautivaron mucho más tanto en composiciones como en sonido. Tras mucho tiempo sin escucharlo, y a modo de reconciliación, le dedico estas palabras a "Io sono nato libero".

Banco Del Mutuo Soccorso es una de las dos o tres máximas cabezas visibles del movimiento del rock progresivo italiano, que si bien nunca gozó de la popularidad de la escena homóloga que se daba en el Reino Unido, ha dejado un extensísimo legado y miles de fans por todo el mundo, a pesar de que muchos de ellos lo hayan descubierto muy a posteriori y gracias a Internet (me cuento entre ellos). Su música era, a grandes rasgos, rock sinfónico, con teclados influenciados por Keith Emerson y una voz muy pomposa, de estilo casi operístico. El conductor de la máquina fue uno de los dos teclistas del grupo, Vittorio Nocenzi, aunque la figura más carismática siempre fue su orondo y barbudo cantante, Francesco Di Giacomo, un tipo realmente entrañable y dotado de una de las mejores voces del rock.

Cada uno de los tres primeros discos de BMS tiene una pieza central, una canción notablemente más larga que el resto y que es aclamada con casi total concordancia como mejor tema del disco. En este caso, es la primera canción del disco, "Canto nomade per un prigioniero politico". La diferencia es que mienstras aquellas eran piezas de rock sinfónico al uso, aquí la cosa se complica. Las melodías son más erráticas, la estructura es totalmente cambiante, apenas hay motivos principales que se repitan y conformen la identidad del tema. Supongo que es por cosas así que este disco es ligeramente menos apreciado que los dos anteriores, es ciertamente menos comercial. Eso sí, el tema es soberbio. Es instrumental en gran parte de su duración, aunque lo mejor son las partes cantadas, culminando a mitad de la canción, antes de la parte integramente instrumental, donde Francesco exclama que nació libre, dando lugar a uno de los momentos más escalofriantes de la historia del rock. La segunda parte, más de la mitad de los quince mintos que dura el tema es una verdadera tormenta de ideas, donde a veces puede parecer que no tiene sentido, donde podemos encontrar desde teclados a lo Emerson típicos en Banco hasta percusiones tribales... algunos momentos son más dignos de algún grupo de vanguardia que de lo que venían siendo Banco del Mutuo Soccorso hasta la fecha.

Le sigue "Non mi rompete", que en contraposición al anterior tema, se trata sin duda de la canción más comercial creada por Banco en sus tres primeros discos. Hay quien no simpatiza mucho con este tema, pero yo no le veo más que virtudes. La linea de guitarra acústica es buenísima, y la melodía de Francesco es preciosa. El estribillo es algo frívolo, pero igualmente muy pegadizo y hasta cierto punto emotivo. Sin duda es una muy buena balada, que a mi modo de ver no desentona en el disco. "La città sottile" se encarga de recordarnos qué disco estamos escuchando desde su tenebrosa introducción de piano a la que se suma una agónica melodía vocal, bien dramática, a la altura de lo que se puede esperar de un maestro como Francesco. Hay además un extraño y sencillo pero buenísimo solo de guitarra. Algo más dinámica comienza "Dopo... niente è piu lo stesso", que cuenta con un sensacional riff de teclado, pero pronto acaba tomando el tono general del disco, y se torna bizarra y misteriosa, con abundantes cambios de ritmo. Con la pequeña instrumental "Traccia II" se sigue la tradición de Banco de cerrar sus discos con temas breves y poco espectaculares (aunque este es bastante bombástico) que, sin embargo no quedan mal.

Y eso es todo. No es lo más indicado para iniciarse en Banco ni en el sinfónico italiano (aunque yo lo usara), pero de todas maneras es un gran disco al que se debería llegar tarde o temprano.