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sábado, 8 de marzo de 2008

OSIBISA - Osibisa (1971)



Osibisa, en alguna lengua ghanesa significa "Cruce de ritmos que explotan con felicidad". No hay palabra mejor para definir su música. Osibisa es un grupo fundado en Londres por músicos de distintos lugres de África y el Caribe. En su formación original, que grabó este disco, encontramos tres ghaneses (Teddy Osei al saxofón, Sol Amarfio a la batería y Mac Tontoh a la trompeta, siendo los dos primeros los únicos que se han mantenido en todas las formaciones del grupo), un nigeriano (Lasisi Amao a la percusión y saxo tenor), un trinitense (Robert Bailey, teclista), un antiguano (Wendell Richardson, guitarra) y un granadino (Spartacus R al bajo).

La música de Osibisa es tan genial como la naturalidad con la que fluye. Ritmos tribales, percusión caribeña y africana, rock progresivo, cantos étnicos, jazz fusión, alegría, optimismo, vida y espiritualidad a partes iguales, música tanto para una fiesta ritual como para relajarse.

Comienza el disco con una frase que queda para la historia del rock, cuando oímos esa voz con indiscutible acento negro decir aquello de: "Osibisa, criss-cross rhythms that explode with happiness. We gonna start this happy vibes from the root, and the root is early one morning in the heart of Africa." Y empieza "The dawn", una increíble carta de presentación. Un largo crescendo instrumental donde Osibisa decide empezar su discografía mostrando su potencial, con un ritmo pegadizo, que poco a poco te va introduciendo en el disco. Solos de flauta (arranque brutal a lo Jethro Tull cerca del final), de guitarra, potentes riffs de vientos... en resumen, lo que es el disco, concrentrado en un sólo tema. Mi favorita del disco es la segunda, el single "Music for Gong Gong". Un tema muy festivo, cuyo riff de metales es mítico, y el ritmo impide que uno pueda estarse quieto durante la canción. Ni siquiera durante la parte algo extensa en la que sólo se oyen percusiones se hace cansino para nada. Un tema que demuestra perfectamente como una canción bailable puede ser excelente. La manera de retomar el riff inicial para terminar, totalmente de antología. Un clásico. "Ayiko bia" introduce voces, llenando la canción de irresistibles cánticos que te hacen sentir en dicha mañana en el corazón de África que se mencionaba en el inicio del disco. De esta canción debo destacar además el maravilloso trabajo de Richardson como guitarrista, que toca con muchísimo feeling y una limpieza envidiable.

Un maravilloso más de lo mismo es lo que encontramos en la cara B, que no decae ni un momento. Además aquí encontramos más voces, lo que a mi gusto hace el disco más ameno (es que estos temas son irresistibles de cantar a grito pelado, diantres). Un tema como "Akwaaba" así lo prueba: más felices explosiones de ritmos, que a uno en este punto le gustaría que no pararan nunca. En esta segunda mitad encontramos dos de mis momentos favoritos del discos, el principio de "Oranges", que tiene un riff muy alegre, incluso pop maravilloso, y el final magistral del disco con "Think about the people", canción que tiene una letra en inglés hecha y derecha, cantada muy buen por Richardson (aunque el lider compositivo del disco es Osei, este tipo está que se sale de principio a fin), y tiene un importante regusto a Santana y una abundante sobredosis de órgano hammond. Por ahí por medio queda "Pallus C", que tiene un ritmo juguetón, una genial batería y unos coros geniales repitiendo el título una y otra vez.

Osibisa empezarón pisando fuerte, con un sonido perfectamente definido y las ideas claras, dando lugar a uno de los mejores debuts de la historia. Empezando por la genial portada, con tan excelso animal que no podía salir más que de la mente de Roger Dean. Si eres aficionado al rock de los setenta, y eres de los que le gustá el toque distinto que dan las percusiones latinas en Santana y que no puede evitar sonreír cuando le ve a cierto tema algún toque tribal, quizá podrías dar un paso más allá y zambullirte en la feliz explosión de ritmos cruzados. Yo, lo recomiendo.

sábado, 26 de enero de 2008

VAN MORRISON - Moondance (1970)


Después de abandonar su puesto como cantante en Them, otra de las muchas grandes bandas de los 60, Van Morrison decidió labrarse una carrera en solitario dejando de lado el Rhythm & Blues clásico que practicaba en su anterior grupo. En lugar de eso optó por buscar un sonido que combinara todas sus influencias musicales para moldearlas a su gusto dándoles su toque personal.

Es por eso que me resulta difícil de catalogar el sonido de “Moondance”. En este disco Morrison se pasea magistralmente por géneros como el folk, el blues, el jazz o el soul y toma de cada uno los elementos que más le convienen para cada tema pasando siempre por su filtro personal. No hay dos temas iguales en este disco, cada uno recibe un tratamiento diferente en función del tipo de composición que representan, pero aún así es al mismo tiempo una obra compacta y unificada (en gran parte porque todas las canciones tienen mucho del estilo personal del cantante irlandés aunque coqueteen con géneros musicales variados).
“Moondance” no es un disco tan triste como el anterior “Astral Weeks” (probablemente su obra más mítica a día de hoy), pero aún así para mí sigue desprendiendo cierta melancolía. Si algo comparten es sobre todo el hecho de ser obras en que se nota que su autor se volcó en cuerpo y alma en ellas. Son discos en los que notas (o al menos yo creo notar) que su creador estaba en cierto momento especial y que decidió abocar todos sus sentimientos con total sinceridad en su obra. “Moondance” es en ese sentido un disco que para mí tiene algo muy especial, que desprende en cada minuto los sentimientos y estados emocionales de la persona que lo grabó.

El disco abre con un tema que representa muy bien su estilo, “And It Stoned Me”, una bonita canción con cierto aire entristecido pero no dramático que se engrandece con los instrumentos de viento que le acompañan (omnipresentes en casi todo el disco cobrando un papel vital) y unos pequeños solos de guitarra acústica y de piano. Una delicia.
Con “Moondance” Van Morrison nos ofrece el tema más marcadamente jazzístico del disco y uno de sus momentos cumbre, para a continuación cautivarnos con la delicadeza de “Crazy Love” donde los coros femeninos nos evocan ecos de soul. “Caravan” es sin duda otro de los más grandes del disco, un tema que contiene a mi parecer una de las mejores interpretaciones de Morrison, perfectamente acompañado por los instrumentos de viento.
Pero mi favorita es sin dudarlo ni un segundo “Into The Mystic”, el tema más especial e intimista del disco. Una canción sobrecogedoramente preciosa y emotiva, de ésas que a uno le pueden calar especialmente hondo (personalmente el momento en que canta “And when that fog horn blows, I will be coming home” me parece un momento absolutamente mágico).
“Come Running” es un tema bastante más animado y optimista que supone un buen contraste respecto a las canciones anteriores. Con “These Dreams Of You”, Morrison se acerca más al estilo country-rock y con la balada “Brand New Day” vuelve a terrenos más cercanos al jazz y el soul con ese excelente piano de acompañamiento. “Everyone” es quizás el tema que más se separa del resto y donde toma más protagonismo la flauta (el instrumento menos rockero del mundo pero que en ocasiones puede tener sus grandes momentos, como demostraron también Jethro Tull). Finalmente el disco se cierra con “Glad Tidings”, otro de los temas más optimistas del disco con un ritmo de bajo pegadizo.

Un disco sin duda muy especial y de una gran sensibilidad que gana con múltiples escuchas para acabar de apreciar todos los detalles y matices que guarda.